Como viene siendo una costumbre mantenida en la familia desde hace aproximadamente 30 años, mi aita se junta con su hermano para hacer lo que denominan "El Último Monte del Año", e invitan a todo aquél que quiera participar. Hay años en los que la capacidad de convocatoria supera con creces las expectativas, cómo cuándo hace algunos años fuimos al Orkatzategi, a cuya salida se apuntaron toda mi cuadrilla de amigos. Otros, en cambio, no tanto.
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| Mapa en el parking de Sarria. |
Este año, nos hemos acercado un grupo de 6 personas y un perro muy majo, llamado Simba, hasta el parking de Sarria en el Gorbea, que dispone de 18 plazas para autocaravanas. Lugar muy interesante para venir algún fin de semana con una previsión algo mejor. ¡Apuntado queda!
Salimos por la pista dirección Norte, hacia el corazón del Parque Gorbea calentando poco a poco las piernas. Progresamos junto al río, en el que encontramos en el trayecto dos preciosas cascadas dignas de una foto y perfectas para un refrigerio veraniego y en otra época del año quizás también para un chapuzón. Tras un par de vadeos, llegamos al refugio de Aldarro dónde tomamos la pista que sale a la izquierda por detrás de las bordas en dirección ascendente; a partir de ahí, empieza lo bueno.
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| Calentando motores por un camino fácil bordeado por árboles. |
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| Primera cascada. |
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| Equipo A. |
La pista asciende sinuosa, sin prisa pero sin pausa, por un precioso bosque de pinos y robles, sumando metros poco a poco. Sin apenas darnos cuenta, alcanzamos una altura suficiente, justo antes del primer collado, para girar a la derecha y, ya fuera de sendero, ascender a la primera cima del día, Burbona Oriental de 928m. |
| Hito indicando el camino a seguir. |
Continuamos por el cordal, ahora entre robles, dirección oeste en busca de la cima más alta del día, el Burbona Central con 934m. Una vez ascendido, proseguimos por el dorsal de la montaña, en la busca del último Burbona, el Occidental, dónde haremos un hamaiketako digno del Club de Montaña Carpanta de Miranda de Ebro: bombones, vino dulce, jamón serrano, cabezada, pan, queso, y demás viandas; todas ellas deliciosas y en cantidad abundantes. Por desgracia, existe una ley no escrita por la cual las fotos están prohibidas... para ver la que se lía, hay que acudir a la cita.
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| Entre árboles. |
Con la tripa llena y, tras unas cuantas fotos con cuernecillos de reno y gafas de colores, proseguimos el camino ahora dirección sur. Tras algunos minutos, siguiendo siempre por el cordal, llegamos al Astaiz. El sol ya se eleva lo suficiente como para calentar el cuerpo a través del bosque invernal, en ésta época, desnudo de hojas. |
| Caminamos por el sendero de camino a la siguiente cima. |
Intentamos seguir a la siguiente cima y nos emocionamos en dirección sur hasta que nos damos cuenta de que hemos errado el camino. Viramos a la derecha sin perder más altura hasta alcanzar el sendero que, por confiados, habíamos perdido.
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| Posando con estilo en el bosque. |
Seguimos sin pérdida hasta el Kamurazabal y, tras descender un poco, llegamos a un collado dónde encontramos un letrero indicativo. Ahora, por terreno algo más difuso y sin sendero evidente - aunque sin pérdida - proseguimos hasta el Txintxularra, nuestra última cima del día.
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| Cambio de impresiones en la cima del Txintxularra. |
Para el descenso, tres pistas nos bajan de nuevo al valle: una de ellas sale desde el último collado que hemos dejado (el del letrero) y las otras dos desde la cima. Una tiene como destino el parking y la otra la carretera de acceso al mismo.
Comenzamos a descender por lo que parece el buen camino, pero sin darnos cuenta nos volvemos a equivocar, ésta vez de forma inexplicable, ya que todo parecía muy evidente. Caminamos charlando muy entretenidos y distraídos, y éso facilita el despiste.
Realizamos una travesía sin sendero para volver al "redil" y de forma algo abrupta terminamos llegando al aparcamiento de Sarria, de vuelta al coche, concluyendo así una preciosa salida montañera.
Un recorrido apropiado cuándo los árboles se visten de verde y el sol aprieta con fuerza, ya que se recorre prácticamente en su totalidad a la sombra.
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| Llegando alegres al parking. |
Terminada la excursión y, por aprovechar el día, decidimos visitar, antes de volver a casa, las cascadas de Corraladas en las inmediaciones del Puerto de Altube. Así, aparcamos el coche en el mismo pueblo, en un parking a mano izquierda y nos acercamos por una pista bastante embarrada hacia el cañón. Abandonamos la pista en su final y proseguimos por un sendero que nos lleva bajo la AP-68. Este tramo no tiene ningún encanto, la verdad, pero una vez atravesada la carretera, el terreno cede de forma abrupta y el río cae por unas bonitas tobas varios metros, formando una sucesión de cascadas de diferente tamaño y forma. El sendero desciende por la izquierda, sinuoso, buscando el terreno con menor desnivel posible para abordar el descenso.
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| Primera cascada. |
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| Segunda cascada. |
Bajamos para apreciar el primer conjunto de cascadas y, después, bajamos más aún para contemplar un segundo grupo. Satisfechos con el día, retrocedemos por nuestros pasos de vuelta al coche para despedir a familia y amigos, y regresar a casa. Terminando así el año con energías renovadas y una sonrisa en la boca, y por haber mantenido un año más con la tradición.
Track de los Burbona.
Track de las cascadas.
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¡Vaca feliz! |
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