Viaje a Marrakech: Reflexiones, cuentas y corderos (parte 3)

Ir al principio del viaje, el Atlas.

Ir al turismo en Essaouira o Marrakech.

Las cuentas del viaje:

Cuando llegamos a un país extranjero, no tenemos referencia alguna del precio de las cosas y, si no están marcadas por una etiqueta y hay que regatear, como es el caso de este país, podemos encontrarmos algo perdidos. Con la mera intención de ofrecer un valor orientativo, que pueda resultar útil a cualquier visitante, de algunas cosas allí, listo abajo lo que nos costaron las diferentes cosas que pagamos.

  • Cambio de la moneda en hotel Ali: 10,7 de €->MAD
  • Taxi Marrakech-Imlil: No lo sabemos, ya que contratamos un paquete.
  • Comida riad imlil: 10 MAD/3p
  • Viaje Rafa Jurado: 735 €/3p
    • Taxi + noche en Imlil
    • 3 noches en el refugio en régimen de media pensión
    • Noche en Imlil + Taxi
  • Alquiler zapatillas refugio: 100 MAD/día
  • Taxi Imlil-Marrakech-Essaouira: 1700 MAD
    • Excesivamente caro, tenemos la sospecha de que Rafa se quedó con lo que restaba del dinero.
  • Essaouira: 2 cafés + 1 zumo: 90 MAD
  • Essaouira: cena restaurante: 220 MAD (3 platos + patatas fritas)
  • Taxi Essaouira-Marrakech: 800 MAD/3 personas
  • Riad Marrakech: 425 MAD (desayuno incluido)
  • Marrakech comida elegante: 575 MAD/3 personas
  • Marrakech cena en puesto de la Medina: 80 MAD/3 personas
  • Marrakech comida: 245 MAD
  • Botella de agua 1,5l: 7/8 MAD
  • Imanes: 1x10MAD y 6x50MAD
  • Pastas repugnantes de un puesto de la plaza: 50 MAD/caja
  • Palacio de la Bahía: 70 MAD/persona
  • Taxi Marrakech-aeropuerto: 150 MAD


Diccionario:

 Al final, pocas fueron las palabras que apuntamos durante los días de montaña. Al llevar el móvil casi siempre apagado, nos fue imposible quedarnos con más.

  • Amazig: otra forma de referirse a los berebere. Más correcto que este último, ya que parece significar "salvaje".
  • Arzba: mañana (Amazig)
  • Tarmit: cansado (Amazig)
  • Tenmirt: gracias (al sur del atlas, en el desierto)
  • Lai hal mal din [laij mal din]: gracias (Amazig)
  • Laimzik alajer: buenas noches
  • Sbajaljer: buenos días
  • Inshallah [inshala]: ojala (traducción al católico: si Dios quiere)
  • Alfabeto Amazig: tifinagh

 

Reflexiones:

No pretendo realizar un análisis riguroso y exhaustivo del país, ni mucho menos destripar con la habilidad de Platón esa sociedad de pies a cabeza, ni tampoco, por supuesto, jugarla. Pero, al viajar, inevitablemente observamos, comparamos y juzgamos el lugar al que vamos. En esta sección, intento poner en negro sobre blanco los pequeños detalles más llamativos que me han hecho reflexionar durante el viaje y nuestro regreso. La mayor parte de ellas son de la montaña, por supuesto.

  • inshallah [inshala]
    Nuestro guía decía siempre inshala, inshala, ojala, ojala. Parecía dejar todo en manos de Alá. Más allá de ser una coletilla pegadiza, puede que realmente no tengan más seguridad que el presente y que los planes futuros sean, solo eso, intenciones. La variabilidad e incertidumbre de su vida puede otorgar a esta coletilla un gran sentido en este país, y más concretamente en la montaña en la que se mueve nuestro guía. Retrasos en los horarios habituales, accidentes, cambios de planes inesperados… al fin y al cabo, es cierto que lo único seguro es el presente. En nuestro mundo, tenemos la costumbre de obtener lo que deseamos, en el suyo, lo que su dios quiera darles.

 

  • Sentirse engañado constantemente
    Te da la impresión de que no decides nada de tu viaje. En todo momento existen sugerencias de cambio de planes, de acciones que es mejor no realizar o que aconsejan posponerlas. En un primer momento te sientes manejado y controlado por ellos, por sus decisiones en lugar de por las tuyas y eso resulta bastante frustrante. Dejarse llevar por completos desconocidos tampoco es un ejercicio muy agradable, y menos si hay dinero de por medio. Al no ser dueños de nuestros próximos pasos, nos da a pensar que, si no somos nosotros, serán ellos quienes saquen beneficio de esas decisiones, y según nuestra experiencia en el lugar, en ocasiones, la realidad corrobora esta idea, pero quiero pensar que esas actitudes no dependen del país ni de su cultura sino de personas concretas. Pero, si te paras a reflexionar un poco, te da por pensar que ellos tampoco controlan su propio camino. Que toman las decisiones esperando que ello les lleve por el camino que desean… inshala. De todas formas, nada cambia el hecho de que allí, somos un enorme saco de billetes interminable y, este hecho, indudablemente, puede acrecentar la audacia y el ingenio de muchos.

 

  • Llamada al rezo
    En los países musulmanes, en todas las ubicaciones pobladas, todos los días de sus vidas, 5 veces al día suena una llamada al rezo en el idioma local. En resumidas cuentas, algo así como "Alá es grande, dejad lo que estéis haciendo y venid a rezar". Aunque parecen grabaciones, en teoría, en cada una de las mezquitas, en ese preciso instante, hay un hombre llamado Imán (curioso el paralelismo con el mineral que atrae el metal), pronunciando esas palabras, atrayendo a la gente a rezar. Antes de implantar una cierta tecnología, los pobres Imanes subían a las torres y gritaban a viva voz. Hoy, todas las mezquitas están equipadas con unos magníficos altavoces para expandir su voz, más alto, más lejos, más fuerte. Desde la mismísima cima del Jbel Toubkal, se escuchaba la llamada al rezo, y esto da una idea de su potencia e interés en que el mensaje llegue a todo el mundo. Parece, indudablemente, un magnífico sistema para mantener a la gente bien arraigada en la religión. No puedes huir a ningún lugar, la voz siempre te encuentra, y lo hace 5 veces al día durante toda tu vida. Indudablemente, es un sistema mucho mejor que el de la iglesia cristiana, cuyo reclamo se limita a hacer sonar las campanas para indicar diferentes acciones/eventos a lo largo del día/semana. Además de ser también un sistema mucho más barato.

    Sin querer extenderme en exceso, observo a mi alrededor que, de alguna forma, la iglesia cristiana ha sido parcialmente absorbida por el capitalismo, y uno de sus mejores inventos, el reloj y las horas, pasó a ser partícipe de la vida cotidiana de los ciudadanos a través de las mismas torres y edificios que antaño era únicamente para el culto. Sin embargo, no he visto lo mismo en Marruecos, dónde, en contra de toda eficiencia, los Imanes llaman al rezo a altas horas de la madrugada a todos los musulmanes y les piden renunciar a sus tareas del momento. Por el lugar en el que vivo, y el que he visitado, entiendo que mi perspectiva está muy sesgada. Sería curioso visitar un país totalmente industrializado y capitalista de religión musulmana, o por el contrario, uno sin industrializar y muy poco capitalista con religión católica.


  • Corderos
    Si habéis leído todas las entradas del viaje, sabréis que nos ha tocado vivir el día del cordero. Esta festividad se celebra en todos los países musulmanes y tiene un gran seguimiento por parte de la población. En nuestra sociedad, tendría un valor equivalente a las Navidades. Cuándo viajando a Essaouira veíamos miles de corderos (que en realidad son carneros) en los diferentes vehículos que circulaban (sí, aunque pueda resultar inverosímil, también los llevaban en motos) no puedes dejar de pensar en la enorme matanza que tendrá lugar el día siguiente. En cada casa, un carnero será sacrificado tras el amanecer... millones de carneros muertos, en un instante. Sin ir más allá ni intentar censurarlo, me parece una acción atroz, salvaje y prehistórica. Pero si ponemos un poco el foco en el símil con "occidente" nos damos cuenta de que nosotros hemos sido y somos peores aún. Es cierto que ya casi no matamos animales en nuestras casas - aún se mata el cerdo en algunas casas de algunos pueblos, pero ya no es lo que era - pero, sin embargo, sí tenemos la costumbre de comer cordero, y otros animales, por Navidades. Un animal que curiosamente es imposible que exista en esas fechas de forma natural, ya que las ovejas paren en primavera, al igual que muchos otros seres vivos del mundo (incluidas las plantas). Ya os lo imagináis... cambiando el ciclo vital de millones de animales para que tengan crías en octubre y así poder matarlas todas para navidades. Toda una atrocidad, sin duda, pero, como ocurre lejos de las casas y no lo vemos en primera persona, no reparamos en ellos demasiado, no nos parece ni tan grave ni tan salvaje.

  • Funcionamiento del país
    Sé que antes he dicho que no me metería a analizar el funcionamiento del país, pero es que, siendo ingeniero electrónico, no he podido evitar encontrar un símil muy profundo con la informática.
    Marruecos no es un país para nada sofisticado. Se ve por doquier que se busca la practicidad y la utilidad en lugar de lo bonito. Edificios con ferralla a la vista para poder crecer en altura en el futuro, basura en la ribera de los ríos, burros,... desde nuestro punto de vista europeo, esto no es más que un desbarajuste constante e integral, pero no hay que despistar el hecho de que somos nosotros lo que tenemos una forma de vida totalmente irreal, o más bien, anti-natural. Trabajamos con ordenadores, compramos en supermercados y conducimos coches propulsados por petróleo. Si se me permite el símil informático, trabajamos en una capa de abstracción mucho más elevada que ellos. Mientras que nosotros somos sistemas operativos y dependemos (y confiamos) de múltiples capas sobre las que depende nuestra forma de vida, ellos son puro código máquina, son el firmware que extrae la información pura del HW, que, siguiendo con el simil, sería la tierra. Nosotros no sabemos sembrar, cultivar, criar, pastorear, ordeñar, obtener harina, hacer pan y un largo etcetera,…, sin embargo, sabemos programar, calcular, pensar de forma abstracta, y nos rodea un mundo de cosas que facilitan nuestras tareas del día a día. Al fin y al cabo, nuestra forma de vida se basa en que las capas inferiores nunca dejen de funcionar. Básicamente, que encontremos siempre pollo envasado en el supermercado y que, al abrir el grifo de casa, salga agua lista para beber, cocinar y asearnos. Aunque esto no era igual si miramos a la época de nuestros abuelos, hace 100 años.
    Gráfico algo grotesco para acompañar la explicación.

    Es curioso observar que estas diferencias se acentúan en el dipolo norte-sur o frio-calor. Si atendemos al planeta, no hace falta pensar mucho para darnos cuenta de esto. Europa-Africa y Norteamerica-Centroamerica/Sudamerica. En el caso de Asia, podría ser algo diferente. Pero si lo hacemos a escala más pequeña, también lo encontramos dentro de Europa: Finlandia, Alemania o Suiza vs España, Italia o Grecia. Y dentro de España, lo mismo: las comunidades del norte y las del sur. De alguna forma y, por supuesto, realizando una simplificación mayúscula, las regiones con climas más cálidos, son las que siguen funcionando en una baja capa de abstracción mucho más en contacto con la tierra y la mar. Sin embargo, las regiones más frías, funcionan en general en una capa superior. Entiendo que a esta vara de medir se le llama progreso, proporcionado a través de la industrialización, pero yo no soy experto, ni de lejos, en estos temas.
    Y, como ejemplo, Marrakech es un lugar cuya fuente de vida (el agua) se suministra por conductos subterráneos desde el atlas, y cuyo transporte se basa en su totalidad en los productos del petróleo refinado, y su economía gira en torno al turismo. Y, sin embargo, no le ocurre lo mismo a Tizi Oussem. Si se me permite la simplificación, nada necesita del sistema un pueblo enclavado en las faldas del atlas, con agua perpetua todo el año, animales para el alimento y el transporte, y cultivos variados para subsistir.
    Como todo buen ingeniero sabe, aunque no esta bien que yo mismo me adjudique ese merecimiento, trabajar a nivel de sistema operativo nos simplifica y facilita muchísimo las cosas, pero dependes mucho de que el resto de capas hagan bien su trabajo. El fallo de cualquier capa intermedia podría provocar la desestabilización completa del sistema, y, aunque no ha sido tan extremo, todos hemos vivido de cerca dos eventos recientes de ello: el coronavirus y la crisis de suministros, que, aunque parecen ya tan lejanos en el tiempo, no lo están tanto y sus repercusiones aún se notan. Un barco atasca el Canal se Suez, y nuestro mundo tan avanzado tiembla.

    Pido perdón por adelantado, por dejarme fuera de este análisis las múltiples excepciones y los eventos históricos mundiales (Asia y la colonización, entre otros), cuyas consecuencias han construido el mapa socio-político actual. También por haber dibujado el gráfico superior con el norte arriba y el sur abajo, algo no del todo correcto ya que podría denotar superioridad sin ser ese su propósito.

No me gustaría despedir esta entrada sin mencionar que hemos conocido mucha gente buena y, por supuesto, unos paisajes impensables en nuestras latitudes y que, además, lo hemos hecho en familia. Marruecos es un país muy curioso, cercano y a la vez muy alejado de nosotros, y sin duda merece una visita al menos una vez en la vida.

 Volver al principio del viaje, el Atlas.

Comentarios

Mapa de actividades